Estrella

-¿Ves aquella estrella de allí?
-¿Cuál?
-Aquella, la pequeña, la que apenas brilla ya.
-Sí, ¿qué pasa con ella?
-Hace tiempo brillaba más que ninguna.
-¿Y qué le pasó?
-Lo que le pasa a todo el mundo. Le pasó la vida. Brillaba demasiado como para poder aguantar así toda una vida. Tal vez también hubo más, alguna otra estrella que no la trató como debía o que ella misma nunca llegó a tratar como debió.
-A fin de cuentas, todo se reduce al amor.
-O al desamor en este caso. Tal vez no fue una estrella valiente, no se arriesgó. Tal vez ahora mismo podría seguir brillando como antes y tendría a su lado otra estrella brillando igual. Pero ella nunca fue valiente, nunca expuso su corazón aunque pudiese salir ganando. Se escondió, como hacen también las personas, antes de arriesgarse a recibir un no como respuesta.
-Eso pasa mucho. A mí me pasa.
-¿Te pasa?
-Sí. Tengo miedo a que me vuelvan a destrozar el corazón, a no ser la persona que esa otra persona está buscando. Tengo miedo a que sigan haciéndome daño, así que me escondo aquí, en mi corazón y me convenzo de que no siento lo que siento. Así duele menos. Así me parezco más valiente.
-No es valiente eso que haces. Ni tampoco es sano.
-No busco ser valiente. Y tampoco creo que haya nada sano en esto ya. Yo no me arriesgaré, no pondré de nuevo mi corazón sobre la mesa para que lo vuelvan a dañar, para que cuando me lo devuelvan apenas funcione ya. Me quedaré aquí, asustada y preguntándome qué hubiese pasado si yo fuese más valiente. Él vivirá feliz sin mí y sin saber lo que siento, yo mientras tanto, trataré de seguir sobreviviendo.
-Que estupidez.
-No hace falta que lo jures.
-¿Qué ganas así? Si al menos no te hiciese daño… pero te lo está haciendo, tienes un corazón malherido y solitario que solo busca que, de pronto, aparezca la persona correcta de la nada y encienda su luz de nuevo. Y las cosas no pasan así.
-Por eso se me pasará la vida, como siempre pasa y poco a poco me apagaré. Seré como esa estrella pequeñita, guardaré buenos momentos pero nunca todos los que debí guardar. Y no creas que estoy orgullosa de esta forma mía de pensar. No creas que me gusta la idea de morir sola. No te creas que no me duele saber que por mi cobardía tendré que ver como él sí es feliz, sí se arriesga y sí gana, y no es conmigo… No creas que sobreviviré a gusto en esta situación.
-¿Y entonces por qué no te arriesgas?
-Porque si me arriesgo, tal vez no sobreviva.
-O puede que, simplemente, consigas vivir de una forma llena, alegre, brillante… hay muchas estrellas como esa en el cielo. No se necesitan más así. Se necesita gente que luche, que se esfuerce, que se quiera un poquito más… y sé que en el fondo, tú no eres así, de las que se conforman sin nada y miran como la vida les pasa por delante sin agarrarse ni un momento a ella. Tú eres fuerte y si te arriesgas, ganarás. O puede que pierdas… o que pienses que has perdido y sin embargo, hayas ganado porque simplemente, eso no era para ti. Solo tienes que tratar de no apagarte, de seguir luchando y puede que un día, de pronto, te des cuenta de que sí eres valiente, que tu puedes todo y más.

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