viernes, 21 de octubre de 2011

La Princesita 09


Pero de pronto, la princesa se vuelve a sentir vacía de felicidad, pero llena de pena...siente que su vida y su corazón se han ido con el muchacho...
Se adentra en el mar, pensando en cuanto tiempo tardará en dejar de sentir ese dolor que le atravesaba y le quemaba el alma como si de mil puñales ardiendo se tratasen. Sentía como el agua iba subiendo de nivel conforme ella iba avanzando, cada vez se notaba más pesada, mientras su ropa se iba empapando y le hacía ir más lento por el peso. Sonreía, sonreía mientras la brisa marina secaba las lágrimas que recorrían sus mejillas incansables, sonreía con la sonrisa más triste que jamás se hubiese visto, una sonrisa que hizo que se estremeciera incluso el mar, incluso el sol...sonreía de la forma más triste posible, forma que nadie nunca podría repetir...
Se adentro hasta que el agua le llegó más allá del cuello. La sensación de paz, de que a partir de ahora todo si que iría bien, iba aumentando a la vez que el agua salada iba llenando sus pulmones, mientras le dolía la garganta al tragarla, o le picaban los ojos cuando le entraba, pero... ¿qué importancia podía tener eso ahora? ¿Qué importancia puede tener el malestar físico comparado con la cercanía de no sufrir nunca más?
Sonrió de nuevo dejando escapar el poco aire que aún guardaba, y se dejó caer en las profundidades del mar...
Lo último que escucho antes de perder completamente la conciencia fue una dulce y melodiosa voz que le pareció la de un ángel, gritando su nombre, llamándola a ir a donde estuviese. Una voz tan perfecta, que aún siendo su nombre y ella acostumbrada a escucharlo, le sonó perfecto, se le antojo hermoso por primera vez en su vida...y por última.

Una sonrisa triste y contagiosa...

FIN

La Princesita 08


La princesa se levanta, el sol ha salido y ha dado claridad a ese día tan sombrío...pero en realidad el sol no ha hecho que cambien las cosas, no ha borrado los hechos, no le ha devuelto a su príncipe...y ahora a la princesita no le queda de otra que vivir al margen, en la penumbra de la soledad, sin nadie que le coja la mano cuando crea que no le quedan fuerzas, que le sonríe y le contagie su felicidad, está sola, como no se sentía cuando vio al muchacho, ahora que ha conocido el hecho de estar protegida, de ser querida por alguien, ahora esta mas sola que nunca...
Alguien le toca el hombro, avisándola de que esta ahí, y se gira esperanzada en encontrar allí al chico, de que el muchacho haya escapado, pero no, ahí no está el chico, ahí no hay nada, nada...entonces, ¿qué es eso? ¿Qué es lo que ha sentido? una lagrima resbala por su mejilla, y entonces lo sabe...esa brisa, ese perfume, esa sensación de que todo saldría bien...esa soledad que la embargaba, esa sensación de que le faltaba una parte, que se iba, que o volvería jamás, esas ganas tremendas de gritar y llorar por lo que no tenia, por lo que no volvería...
Y se pregunta qué cuanto tiempo estará en su memoria la sonrisa y la mirada del muchacho, de ese chico al que solo ha visto una vez, hace apenas unas horas, de esa persona que es a única que ha demostrado que ella era verdaderamente importante...
Y decide que, si alguien ha sido capaz de verla importante, de preocuparse por ella, había cientos de personas más que podían hacerlo, que el muchacho ahora siempre estaría con ella, que sería su ángel de la guarda...
Pues no se puede sentir sola, porque en este mundo, siempre hay alguien...

...Siempre serás un ángel, mi ángel que vigila y me protege en cualquier rincón, no te apartes ni un instante de mi corazón...

La Princesita 07


Y sigue corriendo, y sigue corriendo, y no mira hacia atrás, nunca, no quiere, tiene miedo de ver lo que pase, de ver que su príncipe está en peligro, un peligro del cual ella no puede salvarle, tiene miedo de ver como sufre el príncipe que tanto ha esperado, que no vuelva a verlo. Y cuando cree que ya ha llegado suficientemente lejos, cuando el camino se termina, en el límite del rio, ella se detiene y no sabe qué hacer, no sabe dónde ir, no sabe si volverá a ver de nuevo a su príncipe. Y se sienta en la orilla, al frio de la noche, y ni lo siente. Tiene cosas más importantes en las que pensar antes que en el frio, o en el hambre, tiene que pensar por ejemplo en su príncipe, en el hecho de que probablemente no lo vuelva a ver, nunca más. Se vuelve a sentir sola, y recuerda esa sensación que la ha embargado hace un rato, esa sensación de que todo iba a salir bien, de que la soledad la abandonaría para no volver nunca. Pero ahora, sentada ahí, sintiendo el frio de la noche congelando cada uno de sus huesos, se ve de nuevo sola, se siente más sola que nunca, siente las lagrimas rodando por sus mejillas, sin poderlas contener, siente una pena tan grande, que no puede expresar de ninguna forma... Y mientras tanto, ¿que será del muchacho? ¿Estará bien? ¿Sabrá encontrarla de nuevo?
La soledad es dueña de su vida de nuevo y sabe que no debería de haber corrido para salvar su vida, que debería de haber quedado allí, al lado del muchacho. Pero el miedo es tan cruel, tan jodidamente cruel que se vuelve el dueño de tus actos y te obliga a pensar solo en ti, sin ser capaz de ayudar a nadie más que a ti, a ti, y a ti. El miedo nos devuelve a nuestra verdadera naturaleza, la de ser egoístas.
Y las lágrimas siguen rodando por sus mejillas, y se van congelando conforme van cayendo. Pero no, ella no quiere quedarse allí, ella no quiere dejar pasar su vida delante de sus ojos, sin hacer nada, simplemente sentada ahí, en la orilla de un rio, mirando como el sol vuelve a salir... Porque aunque ahora tuviese el corazón roto, no iba a dejar a su vida morir, porque aun quedaba posibilidad de volver a ver al muchacho, porque su vida no había acabado aun...Y d pronto siente como su corazón regresa a ella, como ya no tiene nada que lo retenga allí...y eso solo puede significar una cosa, el dolor se apodera de ella, y las lagrimas más amargas inundan su rostro...
Pero el sol estaba volviendo a salir y empezaba un nuevo día...

...buscaba el primer día del resto de su vida, borrón y cuenta nueva... [...]...llorabas pidiendo seguir adelante, borrar el pasado, pintar un instante...

La Princesita 06


Y así el muchachito entro a enfrentarse a los miedos de la princesa, a liberarla, a ayudarla a escapara de todo aquello que ahora quería hacerle daño...porque él nunca había sido valiente, pero ahora, que veía en peligro aquello que tanto quería, no podía evitar que le salieran fuerzas de donde no las tenía...porque así de estúpido es el amor a veces...tan imbécil y fuerte como para que alguien arriesgue la vida por alguien, sin saber si ese alguien haría lo mismo por él, sabiendo incluso, estando seguro, de que no lo haría, de que le daría igual, de que si fuese él el que estuviese ahí dentro, la princesita ni se daría cuenta de que no estaba, pero no podía echarle la culpa de nada...ella no sabía nada como para que se tuviese que preocupar por él...
Y se vio rodeado de bandidos, como se había visto la princesita momentos antes...y sintió miedo, como había sentido la princesita, pero vio los ojos de la princesita clavados en los suyos, lo miraban con una extraña mezcla de gratitud y de miedo, pero no miedo de él, sino miedo de lo que pudiese pasarle a él. Y él la miro, y sonrió con toda la fuerza que su miedo le permitía, y durante un solo instante, estuvieron solos en la habitación, sin nada que les diese miedo, ni amenazase. Durante un solo instante, fueron felices al lado el uno del otro. Pero eso solo fue un instante...que duro tan poco, que la princesita creyó que nunca había ocurrido, y sufrió, sufrió cuando el muchacho la empujó a la salida, sufrió cuando la obligó a correr y a dejarlo a él atrás, sufrió al pensar que nunca volvería a encontrar esos ojos clavados en los suyos, sufrió por no tenerlo a su lado ahora que lo había encontrado, sufrió porque su corazón y su cerebro se habían separado definitivamente, pues su cerebro iba con ella mientras corría, pero su corazón se había quedado allí, atrás, junto al muchachito sin nombre, junto a su salvador, junto al príncipe que tanto tiempo había estado esperando, sufrió por el beso que nunca se darían, por el momento, que nunca pasaría, en que sus labios se unirían...porque siempre había estado buscando un príncipe, pero a veces, uno no es príncipe por llegar con una espada y a lomos de un caballo blanco...Porque el chico, pasase lo que pasase, era el príncipe que ella buscaba, que ella necesitaba, que ella amaba...
Porque supo que nunca olvidaría esos ojos, que la visitarían en sueños, y en la realidad...

...pero es que tengo tu mirada tan clavada, que aunque quiero no me deja respirar...

La Princesita 05


La princesita sigue su camino, pero no sabe a dónde, simplemente anda, buscando un refugio. La noche está cayendo, y ella no sabe qué hacer. ¿Dónde pasará la noche? Empieza a sentir frío, siente como se congela su nariz y la punta de sus dedos, se abriga como puede en los velos que aún la envuelven. Y tiene hambre...y miedo. Sigue andando por el sendero que ya ha tomado y se da cuenta de que cada vez hay menos gente por las calles, todos se están refugiando ya en la calidez de sus hogares...con sus familias, a compartir risas, cariño, abrazos...Y ella está ahí, completamente sola...y las lagrimas amenazan con brotar de sus ojos y ella no quiere, es muy pronto en su viaje para hacerlo, debe ser fuerte, no puede llorar, si ha decidido que no quiere ver nunca más a nadie llorando, ella tampoco debe llorar, pero es que hace tanto frío...
Y de pronto una mujer se acerca a ella, y ella da un paso atrás, asustada, y le pregunta que qué pasa. Y la mujer la invita a pasar a su casa, donde hay comida, y fuego. Y ella, incapaz de pararse a pensar en nada, solo desea un poco de calor y algo de comida, sin pensar en porque una mujer que no la conoce hace eso, la princesita es joven, e inocente, no piensa que nadie pueda ser malvado porque sí, que sin conocerla pueda intentar hacerle daño, y entra.
Y se encuentra rodeada de bandidos, que la miran con ambición, con un brillo maléfico en sus ojos. Y la princesita tiene más miedo del que nunca haya tenido, y se da la vuelta, intentando escapar, pro la mujer se lo impide. Y la primera lágrima resbala por sus mejillas, sin ella poder hacer nada por reprimirla. La mujer la mira, y ella nota un cierto deje de pena en su mirada, se compadece de ella, de lo que van a hacerle...y las lágrimas siguen resbalando por sus sonrosadas mejillas, y tienen un sabor amargamente salado...la princesita sabe lo que pasa...los bandidos no quieren hacer otra cosa que secuestrarla, que pedir un rescate a su padre, que devolverla al castillo de las máscaras...pero eso no les impide que antes puedan divertirse un poco con ella, y eso es lo que más miedo le da...
Y mientras tanto, el muchacho observa lo que puede por la ventana, sin saber qué hacer, como ayudar a la princesita a escapar de los bandidos, como ayudarla a escapar de ese destino tan cruel que le está deparando la vida...porque la quiere, porque se preocupa, porque ella es importante en su vida, porque es su princesita...Y siente el mismo miedo que siente ella, y sufre lo mismo que sufre ella, y llora lo mismo que llora ella...y le sale la valentía que no le sale a ella, y armándose de valor se dispone a entrar de una patada en la estancia, prefiere ser él el que salga malparado, a que sea ella, porque ella es mucho más importante...
Y demuestra que el amor que siente, puede llevarlo a una muerte casi segura...solo por ella...

...siento dentro que se acaban mis días, el siguiente héroe caído puedo ser...

La Princesita 04


Y ahora la princesita se siente feliz, pero por escasos momentos. Se siente sola entre tanta multitud. Tanta gente que va y viene, que no se dan cuenta de su existencia, que tienen miles de cosas en las que fijarse antes que en una simple chica. Ve parejas pasar, sonreír, bromear, abrazarse, besarse. Y piensa si ella tendrá de verdad un príncipe azul, alguien dispuesto a quererla, a entenderla tal como es, a abrazarla si se siente mal, a ayudarla cuando lo necesite, a hacer todo lo que ella está dispuesta a hacer por las personas. Pero no hay nadie, nunca un chico se ha fijado en ella y ella si en miles de chicos. Se siente fea, la han pretendido, pero siempre por pura ambición, por querer ser el rey de todo aquello que ella poseía, pero la princesita nunca se ha sentido importante, nunca ha encontrado a su príncipe, no lo busca, simplemente deja pasar el tiempo, pensando en cómo será, si llegara algún día, si tendrá que ir ella a buscarlo...Porque las personas no están hechas para la soledad, todas las personas necesitan de alguien con quien compartir su vida. Y ella es una persona tan normal como el resto. Quiere un príncipe, quiere que alguien la acompañe y la proteja en esa senda tan peligrosa que es la vida, quiere que alguien le preste atención a sus sueños, la ayude cuando no sea capaz de seguir adelante, alguien que la quiera. Pasa frente a un escaparate, y se para a mirarse, pensándolo bien no se ve tan mal, no es tan fea como siempre se ha sentido, aunque el mundo entero se haya empeñado en repetirlo, no puede confiar en las palabras de personas que no están acostumbradas a decir la verdad. Pero a la vez no puede dejar de preguntarse porque siente que su príncipe no existe, que ella nunca podrá disfrutar de una cena romántica, de un paso de noche agarrada a la mano de alguien, o de las tantas cosas que pueden hacer un par de enamorados. De pronto se siente mayor, siente que ya ha pasado el momento de encontrar a su príncipe, que no lo hará, que es tarde para el amor...Y mientras la princesita se observa pensativa en el reflejo del escaparate, el chico la observa...hace mucho que lo hace, desde que era pequeño y veía a la princesita jugar con sus criadas en el jardín trasero de palacio. Y lleva desde entonces enamorado de esa chica, no de la princesa, sino de la chica. De la dulce chica que se asustaba al encontrarlo al revolver una esquina, pero que después le sonreía como si fuesen amigos de siempre, de esa que siempre se ha comportado de una forma diferente al resto, que siempre ha ayudado a todos...de esa que apenas unos minutos antes ha ayudado a una pobre anciana, porque nadie era capaz de pausar su vida un segundo para hacerlo...de esa chica con la sonrisa y el corazón perfecto. De la princesita que ha volado, que ha escapado de lo que no le gustaba, que ha elegido vivir de una forma mas difícil, pero posiblemente más feliz...
Y la princesita se siente sola, y su príncipe no parece querer aparecer...

"Estrella se pinta de blanco el pelo y dice que se siente vieja, vuelve a escuchar la canción que ella piensa que alguien le escribió.[...]Vuelve a iluminarte estrella, escondida en un cajón, estrella, o dentro de una botella, estrella, siempre la misma canción, llorando sin ton ni son..."

La Princesita 03


La princesa acaba de llegar al pueblo, no sabe qué hacer, adonde ir, ni con quien hablar...el miedo vuelve a apoderarse de ella, quiere volver...es mucho más fácil ser prisionera que ser libre...ahora no depende de nadie, nadie le dice lo que puede o no puede hacer, lo que tiene que hacer...y eso la descoloca, ya que no de ese modo no sabe que es lo que realmente tiene que hacer...La princesa sabe que la buscaran, que no la dejaran huir tan fácilmente, sin poner ninguna resistencia, que no descansaran hasta dar con ella...Pero le da igual, ahora, mientras el viento y los rayos de sol acarician sus cálidas y sonrosadas mejillas, la princesa se sonríe a sí misma, y sabe que le da igual que la busquen, que se siente más libre que nunca, que las alas que durante tanto tiempo ha ansiado, al fin están creciendo...y que se siente bien consigo misma...mucho mas bien que cuando imaginaba el mundo en su lujosa habitación. No sabe que le espera ahora, no sabe a dónde ir, donde se refugiara cuando la noche caiga y el frío venga a buscarla...La gente la mira, su cara, su peinado, su forma de vestir, de comportarse, de andar, todos saben que ella no es igual, que no ha crecido entre trabajo y enfermedad...cuchichean a su espalda cuando pasa, hablan de ella, de la princesa fugitiva...
Y de pronto escucha una voz anciana a su espalda, que trata de llamar la atención de alguien. Y se gira, y hay una viejecita invidente, que está tejiendo, y que se le ha caído un ovillo, y reclama el que alguien la ayude. Pero la gente, pobre o rica, está siempre muy ajetreada con sus propios problemas como para estar ayudando a una pobre anciana. Porque los humanos son egoístas por naturaleza, y en este mundo nadie se preocupa por nadie. La princesita se da cuenta de que en realidad, los campesinos no son tan diferentes a las personas que la han criado. Se agacha y recoge el ovillo, y se acerca a la anciana, y se lo pone en las manos, para que lo coja bien. Y la anciana sonríe, y murmura un dulce gracias, y la princesita sonríe aún más que la anciana, y en ese momento, por primera vez en su vida, se siente útil, se deja de sentir fuera de lugar, se siente contenta por haber ayudado a alguien que lo necesitase...Y entonces piensa que tal vez si que tenga un lugar en el mundo, como todas las personas, y fuese ese, el de ayudar a la gente que lo necesitase, el hecho de con poco, hacer feliz a alguien. Porque la felicidad completa no es más que un cúmulo de pequeñas cositas que nos ponen contentos día a día. Y para eso estaba ella ahí, en ese mundo, para conseguir que las personas tuviesen ese trocito de felicidad diaria que tanto se necesita a veces. Porque ese era su lugar en el mundo, porque ella se había convertido en la princesita de la felicidad...
Porque decidió que no quería ver a nadie llorando nunca...

...Cuando lloras las horas le dan la vuelta al reloj.
Cuando lloras a solas me muerdes el corazón...

...Piensa lo que quieras pero ahora, él que llora soy yo...

La Princesita 02


La princesita abrió la puerta, no había nadie allí, vigilando que no escapase, ella sabía porque era...nadie la veía tan valiente como para escapar...bajo las escaleras, envuelta en pañuelos que la ocultasen, para que nada ni nadie la pudiese relacionar con la princesa que ahora mismo debería de estar en lo alto de la torre. Se cruza con los criados, todos la miran, saben quién es, y la princesita sabe que lo saben...la miran con miedo, con cierto rechazo, ella es diferente, se siente diferente y la hacen diferente...Se siente fuera de lugar, y ¿entonces? ¿Cuál es su lugar? Se pregunta la princesa, ¿sino está entre los que rechazaba ni tampoco entre los que admiraba? ¿Es que acaso ella no tenía un lugar en el mundo como todas las personas? Se siente sola, tan sola como se sentía en su habitación, rodeada de muñecas, flores, peluches y ropa...se siente tan sola que ha perdido la ilusión que tenia de ser feliz entre esa gente, entre la gente que ella consideraba superior. Mira a un muchacho, que debe de ser de su edad y miedo, quiere volver a lo alto de la torre, donde no tenía miedos, ni problemas. Siente mucho miedo de ese chico, sin conocerlo de nada. Se da cuenta de que se deja llevar por simples y puros prejuicios...por lo que le habían inculcado la sociedad en la que se había criado, y a la que tanto odiaba. El chico no es diferente al resto, es igual que ella, nada ha hecho para que deba sentir miedo, pero educada como había sido, no pudo evitar sentir miedo, pus era diferente a ella, y eso bastaba...salió de la habitación  tropezándose por el camino con un niño pequeño. El niño la miro con la mirada limpia y pura, que solo puede tener un niño pequeño. La princesita decidió que solo por que existiesen miradas así fuera de las paredes de su mundo, merecía la pena conocerlo...el niño le sonrió, y la princesita le devolvió la sonrisa a través de los velos que la cubrían y salió, salió por la puerta que no estaba vigilada, salió dejando atrás la vida que tan poco le gustaba, salió dispuesta a vivir una nueva vida, sin reuniones, banquetes o fiestas, para vivir una vida donde ella fuese la dueña de sus sueños...una vida nueva...
Estaba aprendiendo a volar...

...vuelve a sonreír la musa...

La Princesita 01


Hoy la princesa se ha despertado sintiéndose rara...Se ha asomado al espejo y no ha reconocido a la persona que le devolvía la mirada desde el otro lado...se ha asomado al armario y ha visto cientos de trajes y vestidos que hace años que no se pone, algunos que ni siquiera se ha llegado a poner nunca...y entonces se pregunta el porqué ha gastado tanto en su bienestar. Se asoma a la ventana y observa el mundo que se extiende bajo sus pies, un mundo tan diferente al que ella está acostumbrada...un mundo donde hay personas que no saben si tendrán para llegar a fin de mes, gente que tiene que dejarse el lomo trabajando de sol a sol, solo porque sus familias tengan con lo que vivir, gente pobre...pero feliz...
Y entonces se pregunta por qué es así todo...porque ella puede vivir sin preocuparse por el mañana, viviendo sobradamente...pero es tan infeliz...en el fondo envidia la vida de los campesinos...ellos que aun teniendo tan poco, son felices con menos...
Y ella debe quedarse allí, en lo alto de la torre, esperando a que alguien la rescate de ese mundo lleno de máscaras, donde nada ni nadie es lo que parece...donde el tiempo se mide en fiestas y banquetes...donde nadie quiere a nadie...donde a nadie le importa nadie...
Y mirando al cielo espera a que su príncipe aparezca...pero sabe que no lo hará, que su príncipe azul no es azul, sino negro...pues no es más que una sombra...una sombra que no existe...que no aparecerá para liberarla de ese cruel mundo en el que no quiere vivir...
Hoy la princesa ha tomado una decisión importante, la decisión de que no necesita de ningún príncipe para abandonar los muros de la prisión donde vive...Hoy ha decidido que no quiere vivir en un mundo donde todos se escondan detrás de una máscara, donde no le importa a nadie...
Hoy ha decidido aprender a volar...


...y no siempre lo mejor es lo más caro...