viernes, 21 de octubre de 2011

La Princesita 05


La princesita sigue su camino, pero no sabe a dónde, simplemente anda, buscando un refugio. La noche está cayendo, y ella no sabe qué hacer. ¿Dónde pasará la noche? Empieza a sentir frío, siente como se congela su nariz y la punta de sus dedos, se abriga como puede en los velos que aún la envuelven. Y tiene hambre...y miedo. Sigue andando por el sendero que ya ha tomado y se da cuenta de que cada vez hay menos gente por las calles, todos se están refugiando ya en la calidez de sus hogares...con sus familias, a compartir risas, cariño, abrazos...Y ella está ahí, completamente sola...y las lagrimas amenazan con brotar de sus ojos y ella no quiere, es muy pronto en su viaje para hacerlo, debe ser fuerte, no puede llorar, si ha decidido que no quiere ver nunca más a nadie llorando, ella tampoco debe llorar, pero es que hace tanto frío...
Y de pronto una mujer se acerca a ella, y ella da un paso atrás, asustada, y le pregunta que qué pasa. Y la mujer la invita a pasar a su casa, donde hay comida, y fuego. Y ella, incapaz de pararse a pensar en nada, solo desea un poco de calor y algo de comida, sin pensar en porque una mujer que no la conoce hace eso, la princesita es joven, e inocente, no piensa que nadie pueda ser malvado porque sí, que sin conocerla pueda intentar hacerle daño, y entra.
Y se encuentra rodeada de bandidos, que la miran con ambición, con un brillo maléfico en sus ojos. Y la princesita tiene más miedo del que nunca haya tenido, y se da la vuelta, intentando escapar, pro la mujer se lo impide. Y la primera lágrima resbala por sus mejillas, sin ella poder hacer nada por reprimirla. La mujer la mira, y ella nota un cierto deje de pena en su mirada, se compadece de ella, de lo que van a hacerle...y las lágrimas siguen resbalando por sus sonrosadas mejillas, y tienen un sabor amargamente salado...la princesita sabe lo que pasa...los bandidos no quieren hacer otra cosa que secuestrarla, que pedir un rescate a su padre, que devolverla al castillo de las máscaras...pero eso no les impide que antes puedan divertirse un poco con ella, y eso es lo que más miedo le da...
Y mientras tanto, el muchacho observa lo que puede por la ventana, sin saber qué hacer, como ayudar a la princesita a escapar de los bandidos, como ayudarla a escapar de ese destino tan cruel que le está deparando la vida...porque la quiere, porque se preocupa, porque ella es importante en su vida, porque es su princesita...Y siente el mismo miedo que siente ella, y sufre lo mismo que sufre ella, y llora lo mismo que llora ella...y le sale la valentía que no le sale a ella, y armándose de valor se dispone a entrar de una patada en la estancia, prefiere ser él el que salga malparado, a que sea ella, porque ella es mucho más importante...
Y demuestra que el amor que siente, puede llevarlo a una muerte casi segura...solo por ella...

...siento dentro que se acaban mis días, el siguiente héroe caído puedo ser...

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