La
princesita sigue su camino, pero no sabe a dónde, simplemente anda, buscando un
refugio. La noche está cayendo, y ella no sabe qué hacer. ¿Dónde pasará la
noche? Empieza a sentir frío, siente como se congela su nariz y la punta de sus
dedos, se abriga como puede en los velos que aún la envuelven. Y tiene
hambre...y miedo. Sigue andando por el sendero que ya ha tomado y se da cuenta
de que cada vez hay menos gente por las calles, todos se están refugiando ya en
la calidez de sus hogares...con sus familias, a compartir risas, cariño,
abrazos...Y ella está ahí, completamente sola...y las lagrimas amenazan con
brotar de sus ojos y ella no quiere, es muy pronto en su viaje para hacerlo,
debe ser fuerte, no puede llorar, si ha decidido que no quiere ver nunca más a
nadie llorando, ella tampoco debe llorar, pero es que hace tanto frío...
Y
de pronto una mujer se acerca a ella, y ella da un paso atrás, asustada, y le
pregunta que qué pasa. Y la mujer la invita a pasar a su casa, donde hay
comida, y fuego. Y ella, incapaz de pararse a pensar en nada, solo desea un
poco de calor y algo de comida, sin pensar en porque una mujer que no la conoce
hace eso, la princesita es joven, e inocente, no piensa que nadie pueda ser
malvado porque sí, que sin conocerla pueda intentar hacerle daño, y entra.
Y
se encuentra rodeada de bandidos, que la miran con ambición, con un brillo
maléfico en sus ojos. Y la princesita tiene más miedo del que nunca haya
tenido, y se da la vuelta, intentando escapar, pro la mujer se lo impide. Y la
primera lágrima resbala por sus mejillas, sin ella poder hacer nada por
reprimirla. La mujer la mira, y ella nota un cierto deje de pena en su mirada,
se compadece de ella, de lo que van a hacerle...y las lágrimas siguen
resbalando por sus sonrosadas mejillas, y tienen un sabor amargamente
salado...la princesita sabe lo que pasa...los bandidos no quieren hacer otra
cosa que secuestrarla, que pedir un rescate a su padre, que devolverla al
castillo de las máscaras...pero eso no les impide que antes puedan divertirse
un poco con ella, y eso es lo que más miedo le da...
Y
mientras tanto, el muchacho observa lo que puede por la ventana, sin saber qué
hacer, como ayudar a la princesita a escapar de los bandidos, como ayudarla a
escapar de ese destino tan cruel que le está deparando la vida...porque la
quiere, porque se preocupa, porque ella es importante en su vida, porque es su
princesita...Y siente el mismo miedo que siente ella, y sufre lo mismo que
sufre ella, y llora lo mismo que llora ella...y le sale la valentía que no le
sale a ella, y armándose de valor se dispone a entrar de una patada en la
estancia, prefiere ser él el que salga malparado, a que sea ella, porque ella
es mucho más importante...
Y demuestra que el amor que siente, puede llevarlo a una muerte casi
segura...solo por ella...
...siento dentro que se acaban mis días, el siguiente héroe caído puedo
ser...

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