La
princesa se levanta, el sol ha salido y ha dado claridad a ese día tan
sombrío...pero en realidad el sol no ha hecho que cambien las cosas, no ha
borrado los hechos, no le ha devuelto a su príncipe...y ahora a la princesita
no le queda de otra que vivir al margen, en la penumbra de la soledad, sin
nadie que le coja la mano cuando crea que no le quedan fuerzas, que le sonríe y
le contagie su felicidad, está sola, como no se sentía cuando vio al muchacho,
ahora que ha conocido el hecho de estar protegida, de ser querida por alguien,
ahora esta mas sola que nunca...
Alguien
le toca el hombro, avisándola de que esta ahí, y se gira esperanzada en
encontrar allí al chico, de que el muchacho haya escapado, pero no, ahí no está
el chico, ahí no hay nada, nada...entonces, ¿qué es eso? ¿Qué es lo que ha
sentido? una lagrima resbala por su mejilla, y entonces lo sabe...esa brisa,
ese perfume, esa sensación de que todo saldría bien...esa soledad que la
embargaba, esa sensación de que le faltaba una parte, que se iba, que o
volvería jamás, esas ganas tremendas de gritar y llorar por lo que no tenia,
por lo que no volvería...
Y
se pregunta qué cuanto tiempo estará en su memoria la sonrisa y la mirada del
muchacho, de ese chico al que solo ha visto una vez, hace apenas unas horas, de
esa persona que es a única que ha demostrado que ella era verdaderamente
importante...
Y
decide que, si alguien ha sido capaz de verla importante, de preocuparse por
ella, había cientos de personas más que podían hacerlo, que el muchacho ahora
siempre estaría con ella, que sería su ángel de la guarda...
Pues no se puede sentir sola, porque en
este mundo, siempre hay alguien...
...Siempre serás un ángel, mi ángel que
vigila y me protege en cualquier rincón, no te apartes ni un instante de mi corazón...
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