La
princesita abrió la puerta, no había nadie allí, vigilando que no escapase,
ella sabía porque era...nadie la veía tan valiente como para escapar...bajo las
escaleras, envuelta en pañuelos que la ocultasen, para que nada ni nadie la
pudiese relacionar con la princesa que ahora mismo debería de estar en lo alto
de la torre. Se cruza con los criados, todos la miran, saben quién es, y la
princesita sabe que lo saben...la miran con miedo, con cierto rechazo, ella es
diferente, se siente diferente y la hacen diferente...Se siente fuera de lugar,
y ¿entonces? ¿Cuál es su lugar? Se pregunta la princesa, ¿sino está entre los
que rechazaba ni tampoco entre los que admiraba? ¿Es que acaso ella no tenía un
lugar en el mundo como todas las personas? Se siente sola, tan sola como se
sentía en su habitación, rodeada de muñecas, flores, peluches y ropa...se
siente tan sola que ha perdido la ilusión que tenia de ser feliz entre esa
gente, entre la gente que ella consideraba superior. Mira a un muchacho, que
debe de ser de su edad y miedo, quiere volver a lo alto de la torre, donde no
tenía miedos, ni problemas. Siente mucho miedo de ese chico, sin conocerlo de
nada. Se da cuenta de que se deja llevar por simples y puros prejuicios...por
lo que le habían inculcado la sociedad en la que se había criado, y a la que
tanto odiaba. El chico no es diferente al resto, es igual que ella, nada ha
hecho para que deba sentir miedo, pero educada como había sido, no pudo evitar
sentir miedo, pus era diferente a ella, y eso bastaba...salió de la
habitación tropezándose por el camino
con un niño pequeño. El niño la miro con la mirada limpia y pura, que solo
puede tener un niño pequeño. La princesita decidió que solo por que existiesen
miradas así fuera de las paredes de su mundo, merecía la pena conocerlo...el
niño le sonrió, y la princesita le devolvió la sonrisa a través de los velos
que la cubrían y salió, salió por la puerta que no estaba vigilada, salió
dejando atrás la vida que tan poco le gustaba, salió dispuesta a vivir una
nueva vida, sin reuniones, banquetes o fiestas, para vivir una vida donde ella
fuese la dueña de sus sueños...una vida nueva...
Estaba aprendiendo a volar...
...vuelve a sonreír la musa...

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