viernes, 21 de octubre de 2011

La Princesita 06


Y así el muchachito entro a enfrentarse a los miedos de la princesa, a liberarla, a ayudarla a escapara de todo aquello que ahora quería hacerle daño...porque él nunca había sido valiente, pero ahora, que veía en peligro aquello que tanto quería, no podía evitar que le salieran fuerzas de donde no las tenía...porque así de estúpido es el amor a veces...tan imbécil y fuerte como para que alguien arriesgue la vida por alguien, sin saber si ese alguien haría lo mismo por él, sabiendo incluso, estando seguro, de que no lo haría, de que le daría igual, de que si fuese él el que estuviese ahí dentro, la princesita ni se daría cuenta de que no estaba, pero no podía echarle la culpa de nada...ella no sabía nada como para que se tuviese que preocupar por él...
Y se vio rodeado de bandidos, como se había visto la princesita momentos antes...y sintió miedo, como había sentido la princesita, pero vio los ojos de la princesita clavados en los suyos, lo miraban con una extraña mezcla de gratitud y de miedo, pero no miedo de él, sino miedo de lo que pudiese pasarle a él. Y él la miro, y sonrió con toda la fuerza que su miedo le permitía, y durante un solo instante, estuvieron solos en la habitación, sin nada que les diese miedo, ni amenazase. Durante un solo instante, fueron felices al lado el uno del otro. Pero eso solo fue un instante...que duro tan poco, que la princesita creyó que nunca había ocurrido, y sufrió, sufrió cuando el muchacho la empujó a la salida, sufrió cuando la obligó a correr y a dejarlo a él atrás, sufrió al pensar que nunca volvería a encontrar esos ojos clavados en los suyos, sufrió por no tenerlo a su lado ahora que lo había encontrado, sufrió porque su corazón y su cerebro se habían separado definitivamente, pues su cerebro iba con ella mientras corría, pero su corazón se había quedado allí, atrás, junto al muchachito sin nombre, junto a su salvador, junto al príncipe que tanto tiempo había estado esperando, sufrió por el beso que nunca se darían, por el momento, que nunca pasaría, en que sus labios se unirían...porque siempre había estado buscando un príncipe, pero a veces, uno no es príncipe por llegar con una espada y a lomos de un caballo blanco...Porque el chico, pasase lo que pasase, era el príncipe que ella buscaba, que ella necesitaba, que ella amaba...
Porque supo que nunca olvidaría esos ojos, que la visitarían en sueños, y en la realidad...

...pero es que tengo tu mirada tan clavada, que aunque quiero no me deja respirar...

No hay comentarios:

Publicar un comentario