viernes, 21 de octubre de 2011

La Princesita 04


Y ahora la princesita se siente feliz, pero por escasos momentos. Se siente sola entre tanta multitud. Tanta gente que va y viene, que no se dan cuenta de su existencia, que tienen miles de cosas en las que fijarse antes que en una simple chica. Ve parejas pasar, sonreír, bromear, abrazarse, besarse. Y piensa si ella tendrá de verdad un príncipe azul, alguien dispuesto a quererla, a entenderla tal como es, a abrazarla si se siente mal, a ayudarla cuando lo necesite, a hacer todo lo que ella está dispuesta a hacer por las personas. Pero no hay nadie, nunca un chico se ha fijado en ella y ella si en miles de chicos. Se siente fea, la han pretendido, pero siempre por pura ambición, por querer ser el rey de todo aquello que ella poseía, pero la princesita nunca se ha sentido importante, nunca ha encontrado a su príncipe, no lo busca, simplemente deja pasar el tiempo, pensando en cómo será, si llegara algún día, si tendrá que ir ella a buscarlo...Porque las personas no están hechas para la soledad, todas las personas necesitan de alguien con quien compartir su vida. Y ella es una persona tan normal como el resto. Quiere un príncipe, quiere que alguien la acompañe y la proteja en esa senda tan peligrosa que es la vida, quiere que alguien le preste atención a sus sueños, la ayude cuando no sea capaz de seguir adelante, alguien que la quiera. Pasa frente a un escaparate, y se para a mirarse, pensándolo bien no se ve tan mal, no es tan fea como siempre se ha sentido, aunque el mundo entero se haya empeñado en repetirlo, no puede confiar en las palabras de personas que no están acostumbradas a decir la verdad. Pero a la vez no puede dejar de preguntarse porque siente que su príncipe no existe, que ella nunca podrá disfrutar de una cena romántica, de un paso de noche agarrada a la mano de alguien, o de las tantas cosas que pueden hacer un par de enamorados. De pronto se siente mayor, siente que ya ha pasado el momento de encontrar a su príncipe, que no lo hará, que es tarde para el amor...Y mientras la princesita se observa pensativa en el reflejo del escaparate, el chico la observa...hace mucho que lo hace, desde que era pequeño y veía a la princesita jugar con sus criadas en el jardín trasero de palacio. Y lleva desde entonces enamorado de esa chica, no de la princesa, sino de la chica. De la dulce chica que se asustaba al encontrarlo al revolver una esquina, pero que después le sonreía como si fuesen amigos de siempre, de esa que siempre se ha comportado de una forma diferente al resto, que siempre ha ayudado a todos...de esa que apenas unos minutos antes ha ayudado a una pobre anciana, porque nadie era capaz de pausar su vida un segundo para hacerlo...de esa chica con la sonrisa y el corazón perfecto. De la princesita que ha volado, que ha escapado de lo que no le gustaba, que ha elegido vivir de una forma mas difícil, pero posiblemente más feliz...
Y la princesita se siente sola, y su príncipe no parece querer aparecer...

"Estrella se pinta de blanco el pelo y dice que se siente vieja, vuelve a escuchar la canción que ella piensa que alguien le escribió.[...]Vuelve a iluminarte estrella, escondida en un cajón, estrella, o dentro de una botella, estrella, siempre la misma canción, llorando sin ton ni son..."

No hay comentarios:

Publicar un comentario