martes, 1 de noviembre de 2011

Desconocidos - Día 02


No sé porqué he vuelto exactamente. Debe ser curiosidad, en realidad no pienso que sea eso, pero es que la otra opción es tan absurda…tan tremendamente absurda que me río de mí solo con pensarla.
Siento casi deseo de que él no esté, que aquellas últimas palabras de ayer no fuesen si no una broma de mal gusto y así yo me pueda ir y olvide esta desastrosa historia que está empezando a obsesionarme.
Miro el banco con la esperanza de que él no esté sentado allí y yo me pueda dar la vuelta para marcharme. Tengo casi la necesidad de que así sea, hasta que clavo los ojos en el banco. Él sí está, con una dosis extra de su atractivo y atrayente misterio. Sin quererlo una sensación de alivio recorre todo mi cuerpo.
Suspiro.
Con paso lento pero decidido me siento a su lado, sin mirarlo, clavando mis ojos en su interesante horizonte. Le siento sonreír. Sé que lo está haciendo. Últimamente sonríe mucho, más de lo que mi pobre, alocado e incauto corazón es capaz de soportar.
Vuelvo a suspirar y él me mira con curiosidad.
-Hola.-casi susurra. Eso me hace sentir que quiere que todo sea más intimo, más…nuestro. Sacudo la cabeza para alejar esos estúpidos pensamientos de mi mente.
-Hola.-contesto en el mismo tono, mientras mi corazón toma la decisión de latir más fuerte. Él aún sonríe más.
Estúpido, estúpido corazón que no sirve si no para delatar todo lo que siento.
-Como ves, estoy aquí.-aparto a duras penas los ojos del horizonte para clavarlos en él, que sé que lleva mirándome desde que llegué.
-Sí-acepto, aún con esperanzas de que se levante y se marche de allí, sin mí.
Oh, boba, sabes que eso no es así. Quieres que se vaya pero llevándote a ti de la mano.
Vuelvo a apartar los ojos de él después de esta intromisión de la voz proveniente de algún rincón de mi cabeza, para intentar ocultar el más que evidente tono rosado de mis mejillas.
-No pareces muy contenta de que esté aquí.-murmura con tono apagado y triste. Enseguida clavo mis ojos en los suyos para encontrarlo jugueteando con un hilo suelto de su camiseta.
-¡Oh, no!-sueno casi desesperada y suplicante-Estoy muy…feliz de que estés aquí.-clavo mis ojos en el mismo hilo que él, eso parece ayudarme a hablar.-Solo pensaba que no estarías.
-Te dije que estaría…-su voz suena como si la sola idea de no estar le pareciese una locura.-siempre.-añade para mi sonrojo. Me estremezco con el sonido de esa última palabra.-Y me preguntaba si tú y yo… podríamos ser… amigos.
Amigos. Oh. Que horrible suena esa palabra pronunciada por su voz y saliendo de sus labios. Me molesta. Yo no quiero ser su amiga, no es amistad lo que siento hacia ese completo desconocido que se sienta junto a mí… parece que mi enfado e incluso mi dolor afloran en mi expresión y en mis ojos. Él me mira, parece que teme mi respuesta.
-Aunque si no quieres…-añade rápidamente, tomando de forma errónea mi enfado.
Que no quiero… él no lo entiende, ¿cómo va a entenderlo? ¿Cómo va a concebir si quiera la idea de que la chica desconocida sentada a su lado está enamorada de él?
No, no puede comprenderlo ni por asomo.
-No, no.-contesto al fin, después de tomar aire a grandes bocanadas buscando la paz perdida. Una vez parezco encontrarla, recalco la palabra parezco, en estos momentos estoy muy lejos de sentirme pacífica.-Claro que podemos ser amigos.
-¡Genial!-responde él utilizando una de sus hasta ayer escasas sonrisas.-Será perfecto estar contigo… como amigo.
-Me tengo que ir.-me levanto con rapidez, sin darle opción a impedírmelo. Mi respiración y mi corazón están cada vez más sosegados al no encontrarse bajo el influjo de su mirada.
Ninguno de los dos ha dicho nada de volver al día siguiente y no hace falta. Los dos estaremos allí. Estoy segura. Al menos en lo que a mí respecta. No dejaré de ver sus ojos más tiempo del estrictamente necesario. No dejaré de verlo a él.
Acabo de entenderlo. Sí, está bien, lo admito. Me gusta más que como un amigo. Ahora que lo conozco no concibo mi vida sin él. Sin sus nuevas y constantes sonrisas. Sin sus ojos, sin sus palabras. No concibo mi vida sin verlo. Lo reconozco, empiezo a estar algo más que colgada por este desconocido sin nombre. ¿Estáis contentos ya?

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