domingo, 1 de enero de 2012

Ella&Él 01


Ella estaba frente al ordenador cuando la pequeña ventanita de abajo a la derecha apareció para mostrarle que él había iniciado sesión. Una pequeña e idiota sonrisa acudió a su cara, a la vez que con un simple “clic” le abría conversación. No pensaba hablarle, por supuesto, nunca lo hacía aunque se muriese de ganas, pero siempre abría conversación, era una forma de mantener la esperanza… la ilusión.
Observó la ventana abierta durante unos segundos, mientras la sonrisa iba dejando paso a un suspiro. Después miró la foto, para acabar minimizando su ventana, nunca cerrándola.
Apenas acababa de hacerlo cuando el ya más que pesado “tirorí” acompañado por ese parpadeo incansable le enseñó que él le había hablado. Durante un instante pensó que tal vez había enviado algo sin querer y se sintió avergonzada e idiota. Después, mientras los nervios hacían que sus manos temblasen, bajó el ratón hasta su ventana para descubrir que había sido él quien había iniciado la conversación. Solo había un simple “ola” pero incluso una sola “o” habría sido suficiente. Le había hablado.
El corazón le latía tan deprisa que lo sentía en la garganta, tenía ganas de chillar, de reírse como una histérica y de cruzar su habitación dando saltos. Se preguntaba qué motivo podía haberle llevado a hablarle, justo a ella, porque sí. Respiró varias veces, intentando recuperar algo de su calma perdida, tratando de no sufrir un ataque al corazón. “Solo está aburrido” pensó “se aburre y habla con cualquiera que esté conectado en ese momento”.
“hola” escribió ella como pudo.
“q tal?” recibió casi instantáneamente.
“bien, y tú?”
“muy bien” silencio incómodo para ella, que se mordía el labio incansablemente. “q aces?”
“pues no mucho, y tú?” se acercaba el momento en el que todas las conversaciones se estancaban.
“nada” silencio incómodo de nuevo. Ella suspiró, mientras que él aparecía escribiendo un mensaje. “oye…” sus ojos se clavan en la pantalla, esperando una continuación, muerta de curiosidad. Pero él ni siquiera aparece escribiendo.
“oigo” lo anima.
“tiens algo q acer? me gustaria ablar contigo” ella abre mucho los ojos ante semejante cosa.
“estamos hablando, no?”
“me referia a cara a cara” es como si un mazo golpease directamente el pecho de la chica y se le olvidó como se respiraba. “¿hablar conmigo?” pensó “¿de qué?”.
“para?” le pregunta ella, aunque sabe muy bien que si le dice que vaya a algún sitio lo hará sin pensárselo dos veces. Porque es él.
“podriamos?” vuelve a preguntar él.
“claro, no sé de qué, pero cuando quieras”
“aora?” ella abre los ojos aún más. “¿qué está pasando aquí?”se pregunta. Asustada. Intrigada. Confundida. Atontada. Horriblemente encantada ante la simple idea de hablar con él en persona. De que al fin él sea capaz de decirle algo después de tanto tiempo, sea lo que sea, va a oír su voz. Y no solo eso, la va a oír dedicada, completa y exclusivamente, a ella.
“claro, sabes donde vivo”
“salgo de mi casa ya, no tardare” y cierra sesión, sin más, dejándola a ella en mitad de su ataque al corazón.
Traga saliva con dificultad, luego casi se echa a llorar por la incomprensión del momento, después apaga el ordenador, sin despedirse de nadie y por fin, va directa hacia la puerta de la calle, se sienta frente a ella y espera. Pensando que todo esto es una broma de mal gusto.
Apenas unos minutos después el ruido de una moto se detiene frente a su puerta y su corazón se acelera más aún. Segundos después suena el timbre.
Vuelve a tragar saliva, se levanta lentamente y alarga la mano hasta la cerradura. Coge aire y abre.
Y sí, allí está él, con los ojos clavados en el suelo y el casco en una mano. Parece estar discutiendo consigo mismo. Ella también agacha la cabeza y frunce el ceño, ni siquiera la dice hola.
-¡Luego vuelvo!-grita para que se enteren los que están en el salón. Después sale de casa cerrando la puerta, se mete las manos en los bolsillos y empieza a andar, ignorando la moto. Mientras el chico se sitúa detrás de ella y la sigue, sin abrir la boca.

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